viernes, 26 de marzo de 2010

Guanches, silbidos y rondallas en hermandad canaria

Una añeja estampa de Juan Vicente Camacho nos retrata al espontáneo isleño que se ganaba la simpatía de los bellacuelos caraqueños asomados a su pulpería para hartarse de cuanta golosina encontraran en el manirroto Miguelacho, partidario de la causa republicana mientras su mujer era encendida correligionaria del Rey de España.

La página nos revela que isleños hubo siempre aquí y que tomaron parte de lo cotidiano para perpetuar su larga y ventajosa estada, echando raíces y aportando cuanto les fue de suyo para congeniar con esta tierra generosa que descorrió sus portones y abrió el corazón de la patria para albergarles con su esfuerzo, tesón, alegría y devoción.

Razón tienen para el agregado fervoroso de Octava Isla, sumada a las 7 del archipiélago, a saber: Gran Canarias, La Palma, Tenerife, El Hierro, Fuerteventura, La Gomera y Lanzarote. No en balde figura este suelo como el más propicio para el aposento de canarios en América y el más numeroso establecimiento isleño del Nuevo Mundo.

Agradezco el privilegio del Hogar Canario de Mérida –a Milagros Francisco y doña Mary Expósito- para hacer de coanfitrión en el XVI Festival de Tradiciones y Folklore Canario 2009, celebrado aquí el 11 de octubre con una treintena de agrupaciones que se lucieron en usanza isleña, acompañados de doña Guillermina Hernández, Viceconsejera de Emigración y Cooperación con América del Gobierno canario, Miguel Ángel Machín, Director de Relaciones con América, Juan Ramón Rodríguez. Alcalde de Los Llanos de Aridane y Jacinto Pérez, Delegado de las islas para Venezuela.

Este año los canarios de toda Venezuela dirigieron su festival a encumbrar la memoria de su ancestro, representada en el gentilicio “guan chenech” que en Tenerife se hizo voz para designar “guanches” a los nativos moradores de las islas. En Mérida desplegaron su fortaleza cultural con rondallas, cuerpos de bailes, danza y deslumbrante boato.

La cita anual, sucesión de 15 eventos similares, recorre el país apiñando a la familia canaria, consolidando su estimación colectiva y fortaleciendo la identidad por lo raigal en gastronomía, indumentaria, geografía e historia, con énfasis en promover entre las nuevas generaciones la necesaria emoción y querencia que tanta falta hace a todos.

No puede esconderse la brizna de sangre canaria que tenemos. Merideños como don Tulio, revelaron el franco ascendente y Presidentes de la República militaron en los apellidos que venían de Tenerife “la isla de la eterna primavera”, Fuerteventura “el viejo país canario”, La Palma “La isla verde”, La Gomera, donde Colón oyó misa antes de zarpar a América, Lanzarote “paraíso de labrantío” o El Hierro “de la rancia tradición”.

Nos sorprendió la simpatía del silbo isleño, suerte de lenguaje que salva barrancos y montañas de La Gomera y que hoy el campesino sureño en Mérida reproduce con envidiable parecido en idéntica circunstancia de accidente geográfico y ocasión de cercanía. Tal es la fuerza del legado insular.

Hurgando papeles hemos topado la presencia del apelativo nuestro en lugares de Extremadura, La Palma y Tenerife, con mayor recurrencia que en Felgueires de Portugal, donde forjó solar y escudo el apellido que vino al continente en 1633, procedente de Vigo, Galicia, según la crónica colonial.

Con los canarios hemos celebrado el XVI Festival de Tradiciones y Folklore, calibrando la esencia cultural que sigue la ruta de hacer vigente su sentido de pertenencia histórica. El derroche de esplendor en arreglos vocales, música y danzas nativas, satisfizo la velada inolvidable. Ojala y su nivel pueda ser calcado entre los merideños, para la provechosa proyección de una ciudad con vocación cosmopolita.





ramonsosaperez@yahoo.es



Emilio Maldonado o la clarividencia de un merideño

Ramón Sosa Pérez

Fino observador, imaginativo y perspicaz. Generoso en la amistad y “sobremanera sencillo, como correspondía a su profundo saber y a su modo peculiar de pensar”, de acuerdo a la docta expresión de don Pedro Nicolás Tablante, biógrafo suyo, en el elogio que, por mandato del Rector Perucho Rincón, hiciera en el Paraninfo universitario.

La declaración pertenece a un merideño cuyo nombre es suficiente para enarbolar el estandarte de su erudición: Emilio Maldonado López, nacido el 15 de septiembre de 1860 en el corazón de esta villa, unos 5 días más tarde que el tradicionista Gonzalo Picón Febres y a 4 meses del natalicio de su coterráneo Tulio Febres Cordero. Tan parejas fechas son dignas de grata significación para Mérida, de grata adhesión humanística.

Don Emilio procedía de ilustre linaje, hijo de don Juan José Maldonado, animoso guerrero que acompañó al General Páez en la gesta patria, en atención a los apuntes del padre José Humberto Quintero en 1953. Reclamaba con justicia su cepa en línea de parentela con Juan de Maldonado “fundador de esta Mérida serrana y atribuida por fantasía de historiadores a Juan Rodríguez Suárez”, según su verbo lapidario.

Al despuntar su mocedad, la muerte del maestro Juan José lo dejó en orfandad, al cuidado de doña Juana Clímaco y por asociación espiritual en compañía de su hermana Juana Paula, suerte de lazarillo de sus quimeras. Un cuaderno de pulcra caligrafía, que debió caer en manos de algún pícaro, Emilio daba cuenta que se había matriculado en la Universidad, con apenas 17 años de edad, para estudiar Ciencias Filosóficas.

Con talento y aplicación envidiables, el joven obtuvo la probidad necesaria para avanzar con sorprendente rapidez en el escalafón de suficiencia, gracias a su habilidad en los niveles de aprendizaje. En los años subsiguientes obtuvo primer lugar y mención sobresaliente y el 26 de noviembre de 1881 concurrió ante el Rector para exigir la Licencia, mientras hacía el petitorio de su paga como docente que desempeñaba al tiempo. El documento es revelador de la exigua estrechez económica en que se hallaba.

Fue catedrático interino en la universidad, gracias a la sapiencia demostrada en los niveles de aprendizaje. El 6 de diciembre de 1881 egresó en Filosofía y a los 5 años le fue conferido el grado de Agrimensor, con refrenda del célebre investigador Eusebio Baptista, según certifica su expediente universitario.

Riguroso discípulo de la ciencia, no se cansó de estudiar jamás. Dibujante aventajado, lector ambicioso y explorador de cuanto le reportara oportunidades de indagación. Junto a su hermana Juana Paula se empeñó en una labor de investigación sin precedentes. Ejerció la cátedra universitaria por más de 60 años con brillantez en Dibujo lineal, Filosofía Matemática, Cosmografía, Etimología Latina y Física.

A la par de estas tareas, no dio tregua a la investigación y fue oportuno servidor público como Registrador de Mérida, habida cuenta de su pericia en la mensura de tierras, que le permitió internalizar en el alma citadina, al transar desavenencias en reparto de tierras que, por respeto y sapiencia, cedían a la ordenanza de don Emilio Maldonado.

Mucho más pudiera decirse de este grande hombre, investigador a tiempo completo y honra del gentilicio merideño, al punto que en 1935 la Academia de Ciencias Físicas. Matemáticas y Naturales de Venezuela le honró como Miembro Correspondiente Nacional. Sólo 2 instituciones educativas llevan su nombre, una en Timotes y otra en Mucutuy. En esta última, transcurrió mi educación primaria. Don Emilio Maldonado es el gran desconocido para las nuevas generaciones de merideños.

ramonsosaperez@yahoo.es



viernes, 12 de febrero de 2010

CANDIDATAS A LAS FERIAS DE CANAGUÀ 2010




DESDE EL 5 AL 14 DE MARZO 2010 SE LLEVARAN A CABO EN LA POBLACION DE CANAGUÀ ESTADO MERIDA CAPITAL DEL MUNICIPIO ARZOBIZPO CHACÒN LES INVITAMOS A PARTICIPAREN LAS FERIAS Y VISITAR LO BELLOS PUEBLOS DEL SUR DEL ESTADO MERIDA. ESTAS SON LAS CANDIDATAS A ESTAS FERIAS CANAGUÀ 2010.


Vota por Miss Internet a traves de:

http://www.surmeridenocanagua.blogspot.com/




Telefonos de posadas y sitios de interes en Canagua estado Merida


lunes, 8 de febrero de 2010

MESA QUINTERO

Apuntes de bolsillo

Un Duende escapado de Mesa Quintero
Ramón Sosa Pérez

Pastoril pueblito que subyuga por su recóndita ubicación y dignidad espiritual es Mesa Quintero, perteneciente a la no menos paradisíaca región surandina merideña. Allí, uno de sus hijos, Gilberto Guerrero Quintero, se ha inspirado en contarnos sus vivencias y recuerdos de infante. El sugestivo título “Encanto en la Meseta”, nos refiere con candidez escritural a los corredores de un pueblo de montaña, siempre presente en su corazón.

Recorrer sus páginas permite dejarse seducir por los encantos de esta meseta, fervorosa e incondicional en su afecto por el Santo Niño de Atocha, desde los días aurorales del año 1925, cuando el padre Hazael Arellano les bendijo su capilla, con el boato de rigor católico. Un esplendente proemio del doctor William Lobo Quintero, Presidente de la Academia de Mérida, dio entrada al acto de presentación de la obra el pasado miércoles en la sede la institución.

Son retratos de la ruralía merideña, tatuados en el recuerdo de mejores días por una pluma exquisita en el hacer generoso de gratitud que expresa el jurista Gilberto Guerrero Quintero, el joven que ayer pergeñaba a hurtadillas vigorosas cuartillas en el periódico “El Esfuerzo” de don Julio Mora en Tovar, con el seudónimo “El Duende” y que muy pocos advirtieron entonces la identidad del autor.
Era contestatario y rebelde, como lo reconoce hoy día, en su espléndida bonhomía. El doctor Guerrero se define como insurrecto por mejores ideas siempre, esas mismas que le aventaron de su terruño y que ahora le retribuye con creces en páginas cargadas de lirismo y emoción. Nada más grato que el retorno a la tierruca desde la esencia de la escritura hecha creación.

Aquel joven que levantaba polvaredas con su estilete de denuncia en el liceo tovareño Félix Román Duque ha sosegado su verbo y lo ha decantado en la paciente espera por contar a los suyos los recuerdos de su niñez y juventud en Mesa Quintero, pueblo pionero en la aventura de los jeeps, aún cuando fuera ese un acto de osadía sin par, antes que proponer la redención de un conglomerado social como sucedió en su vecino Canaguá en marzo de 1954.

Conservamos en el afecto una réplica en miniatura traída desde Atocha, en España, y que nos obsequiara hace unos meses el doctor Jesús Rondón Nucete, del venerado Patrono de Mesa Quintero, El Santo Nino de Atocha. Allí se dibuja la fe y la esperanza de este pueblo que dispensa en la bondad de sus hijos la esperanza por un mañana pródigo y merecido. Que estas páginas surandinas aviven el empeño de quienes creemos en la redención positiva de la patria chica que nos vio nacer, en sus valores y en su fortaleza cultural.

El libro del doctor Gilberto Guerrero Quintero vale la pena leerse, en tanto es savia de nuestros pueblos y suma de valores de la surandinidad en lo espiritual, en lo ético y en la razón de ser siempre bregadores de lo bueno, lo grande y lo positivo.

ramnsosaperez@yahoo.es

domingo, 24 de enero de 2010

EDITORIAL DEL DIA.. "Alejandro Buitrago"

Apuntes del Breviario


El partido final de un gran jugador


Ramón Sosa Pérez


Tantas veces Alejandro se situó frente al arco de su cancha en Mucutuy, que bien pudieran contarse por millares. Allí, donde las fintas, gambetas y quites con el balón de las mil piruetas, nada pudieron hacer para privarlo del siguiente partido, pasó su adolescencia, se acrisoló su juventud y se hizo jugador de fútbol, quizá el de mayor recuerdo en toda la historia del balompié sureño. El fútbol era pasión y emoción sin fronteras y al definirlo, señalamos que lo fue todo en su vida. Nada hacía vibrar tanto su interés como la inauguración de un juego, la confección del calendario o la preparación de los partidos a disputarse en las fiestas patronales de nuestro Mucutuy del sur.

Era tema recurrente en Alejandro Buitrago y a ello consagraba horas y horas sin parar. Con los amigos de la ciudad hablaba de fútbol, con sus contertulios del pueblo, discutía sobre el deporte favorito y las noticias que más escuchaba eran los segmentos radiales sobre el balompié nacional, internacional, olímpico o profesional. Hasta parecía haber nacido en una cancha. Casi nadie recuerda haberle visto en Mucutuy sino en dos lugares; en la sempiterna bodega que heredó de don Rufo y doña Petra, hecha primera botica del pueblo y en la cancha. Muy rara vez se le vio en la calle, a menos que se exigiera buscar un jugador, un uniforme o cualquier implemento de última hora.

Deportista nato, con privanza por el fútbol, aún cuando jugaba voleibol, bolas criollas y basquet, con más ímpetu que competencia. Hacedor meritorio del deporte mucutuyense. Un número 9 nato, según los estrategas de la disciplina. Refería que la posición la habían lucido el Careca brasileño y el sureño Jorge Valdano, entre tantos más.

Los jóvenes de los años 80, nos animábamos en tertulias de fútbol con “Cucharo”, apelativo que alguien le encasquetó tempranamente. En ambiente de camaradería oíamos por vez primera los nombres de Jairzinho, Gerson, Tostao, Pelé, Beckembauer, Chumpitaz, Cubillas, Quiroga, Rossi, Dino Zoff, Tardelli y Kempes. En el campo de fútbol, Alejandro adosaba tan curiosos apellidos a los noveles jugadores y había referencia para diseñar nuestro equipo de todos los tiempos. Se competía en Semana Santa y diciembre, en Mucuchachí con las Fiestas del Pilar, en marzo en Canaguá y en Junio como anfitriones de las Fiestas a San Antonio.

Los Pérez, Antonio, Venicio y Arnaldo, los Izarra con Evencio, Favio, Vicencio y Javier, los Altuve con Cheo, Rafael, Oscar y Gerardo, Chico Paz, Chalo Molina y Cheche Torres, se asociaban al esfuerzo, en el que participábamos ya en el oficio de narrador eventual. Eran los tiempos de Mario Fernández y Alirio Barrios, refuerzos del fútbol merideño en Mucutuy. Alejandro era el eje motivador, en el diseño del uniforme, en el acondicionamiento de la cancha o en la alineación que podía tener mil cambios pero el puesto de 9º jugador era invariable, pues Cucharo era dueño de esa camiseta, sin discusión. Eran tiempos del árbitro a perpetuidad del fútbol sureño, José Contreras, gran gurú que apilaba labores de timonel y promotor del equipo de las mil emociones, pues éste se debatía siempre en los extremos: ganar por tunda de goles o regresar con la derrota del abultado marcador.

En casa de Alejandro se daba entonces una suerte de polémica para echarse unos a otros el peso del infortunio o ajustarse la victoria. En la segunda había muchos tutores pero en la desdicha del juego, sólo “Cucharo” asumía con entereza el saldo y prometía reparar el yerro. En el pitazo final de la última jugada se nos va Alejandro Buitrago, abandonando para siempre su habitual campo de juego. La tarjeta roja, aquella que por su disciplina jamás árbitro alguno logró sacarle, hoy llegó para expulsarlo del mundo terrenal pero no de los corazones de sus amigos deportistas del sur. En el Club Víctor Davalillo, en el Centro de Ajedrez “José Raúl Capablanca”, en el Club “Gerardo Altuve”, en la cancha de la Escuela “Emilio Maldonado López” y en el Estadio Ramón Reinozo Nuñez, inaugurado bajo su mirada en junio de 1976, se perpetuará su nombre como el más grande en esta historia sureña de fútbol y pasiones. .ramonsosaperez@yahoo.es

lunes, 10 de agosto de 2009

Canaguà



HOMENAJE A MI PADRE



Bolivar y Dos Canagueros. Busto de Simòn Bolivar año 1951.

Canaguá, génesis parroquial en el sur merideño

Atajos de la historia

Canaguá, génesis parroquial en el sur merideño

Ramón Sosa Pérez

Aún cuando castizos, los nombres de las aldeas Coromoto, El Rincón, Río Arriba, La Laguna, La Tendida y Los Naranjos, han servido para señalar desde siempre al entorno capitalino de Canaguá, hoy cabecera del Municipio Arzobispo Chacón. Su data histórica es muy reciente si le contraponemos la fecha de organización de la Doctrina de Aricagua, en 1597, para sólo nombrar la de mayor trascendencia.

Inquiriendo en su amanecer histórico es conveniente referir que los primeros pobladores suyos, entre El Paramito y Mucuchachí, estaban coligados con la gran nación que tenía por núcleo el Valle de Mukaria, hoy Aricagua. Por tanto, el celo misional correspondió a los agustinos y de las primeras exploraciones destaca la emprendida por don Juan de Maldonado, a principios de 1559.

Una aparente serenidad fue la característica del período que sucede a este tiempo, en tanto que por su nula valoración en el hallazgo de minas, poco interés despertó en el registro de cronistas e historiadores. Lo cierto es que durante la colonia, los vecinos de Canaguá debieron acudir con relativa regularidad a Mucuchachí para recibir los sacramentos de rigor, según los apuntamientos encontrados.

Documentos posteriores a la independencia, dan cuenta que Canaguá, en su condición de aldea sufragánea de Mucuchachí, recibió una primera oleada de inmigrantes procedentes de otras latitudes que darían franco apoyo a su progreso material. A ejemplo puede decirse que para 1845 hay noticias de la existencia de una modesta capillita donde el ocasional celebrante oficiaba el ritual eucarístico.

En similar fecha, precisa la fuente, los vecinos solicitan al obispo de Mérida que les sea bendecida la ermita, se les autorice la construcción del cementerio y acondicionamiento de la casa de pernocta para el cura que los visitaba. Un poco tardía llegó la respuesta pero los aldeanos supieron corresponder con franciscana paciencia y animoso esfuerzo corporativo.

Sin amilanarse, los canaguenses dieron principio a los arreglos solicitados. A la par de estas exigencias, sus moradores acicateados por los nuevos colonos pidieron al gobierno de Mérida, una investidura acorde con el nivel de desarrollo que ya comenzaba a vislumbrarse. El 27 de junio de 1872, el doctor Lope María Tejera, en facultad de Gobernador del Estado, otorgó a Canaguá la designación de parroquia civil.

El Decreto, con fuerza de ley, tuvo refrenda del Secretario de Gobierno, don Pedro José Godoy y, en adelante, abordó el esplendente título de Parroquia Civil de Libertad. De tan acreditada fecha se cumplen hoy 137 años, con nombramiento de las primeras autoridades que tomarían juramento en la toma de posesión, pautada para el 1 de agosto, de acuerdo al mandato del gobierno merideño.

Cumplidas las formalidades de ley, don José Antonio Belandria como Jefe Civil juró el cargo ante el Presidente Provisorio Lope María Tejera y, a su vez, en Canaguá, otorgó poderes particulares a los demás integrantes de la recién constituida Parroquia Civil Libertad, a saber; Exequiel Molina en condición de Juez de Parroquia, Eduardo Newman, Secretario interino y como designados sucesores a los ciudadanos Domingo Belandria y Patricio de Jesús Vega.

la instalación del nuevo estamento parroquial tuvo la nota particular en el emotivo discurso del Jefe Civil José Antonio Belandria, momento que hizo propicio para asentar que en la nueva jurisdicción política entraban a formar parte los caseríos y aldeas Guaimaral, Capurí, El Molino y Chacantá, conservando como capital a Canaguá, en resguardo de la memoria toponímica de sus primeros moradores.

Un séquito popular siguió a la ceremonia cumplida ese día 1 de agosto de 1872 y en los apuntes de la crónica hallamos que fue de pedimento general que los canaguenses aprovecharan el momento para exigir a las estrenadas autoridades de la Parroquia Libertad comprometerse a la brevedad en la elevación del villorrio sureño en parroquia eclesiástica. Don José Antonio Belandria, respondió afirmativamente al vecindario congregado en las cercanías de la plaza.

De inmediato se inició una colecta para construir el templo y los canaguenses celebraron de antemano el logro comunal. Las plegarias de las matronas se unieron al unísono y para el día 20 de julio de 1875, el Gobierno Eclesiástico de la Diócesis merideña creó la parroquia eclesiástica, tal como había sido el clamor general en la comarca sureña.

El padre Exequiel Moreno abrió las puertas de la sencilla capillita construida desde 1842, como primer cura propietario de Canaguá. No faltó en adelante el entusiasmo popular para secundar iniciativas del colectivo canaguense, entre las que destacaba la construcción del templo. Una suerte de llave enlazada para la promoción del desarrollo la constituían el párroco y el Jefe Civil, juntos sentaron las bases de la organización y dinamismo que, en lo sucesivo, distinguiría a Canaguá, entonces Parroquia Civil Libertad.

El empuje ha sido constante y vale reseñar ahora que la raíz de la brega comunitaria en este suelo sureño está impresa en esta fecha: 27 de junio de 1872, punto de atrevimiento y voluntad sin dobleces en la lucha por un Canaguá siempre “mirando hacia arriba”, como afirmara en una ocasión, don Mariano Picón Salas. Enhorabuena, paisanos del sur!


ramonsosaperez@yahoo.es

miércoles, 15 de abril de 2009

Potencial turístico de La Coromoto (Canaguá)


Foto: Zaidita.. Aqui con mi primo Oleary y el amigo Jean-Luc Crucifix En Canagua`Abril 2009


Potencial turístico de La Coromoto (Canaguá)

Sector La Coromoto

Sector La Coromoto

Recientemente un equipo de la Fundación Programa Andes Tropicales se dirigió a La Coromoto, sector ubicado al oeste de Canaguá. Nuestra visita estuvo motivada por varias personas de los Pueblos del Sur, que nos comentaron en varias oportunidades sobre lo atractivo del lugar y el potencial turístico que tiene.

A la comunidad de La Coromoto se accede por dos vías, la principal se encuentra a unos 700 metros luego de la salida de Canaguá vía El Molino. La otra es vía Guaimaral por un sector conocido como El Valle de la Cruz.

La vía principal comienza con el cruce de la quebrada el Rincón a través de un pequeño puente. El primer kilómetro de carretera se encuentra encementado, es la parte más empinada de la zona, luego la carretera sigue de tierra hasta su final.

El recorrido abarca cerca de 3,5 km y el paisaje está dominado por extensas plantaciones de café de sol. Las pocas casas de la comunidad se pierden dentro de los cafetales y la quebrada La Coromoto nos acompaña en todo el recorrido siempre a la izquierda. Casi al final del camino, cerca de un afluente de la Coromoto, nos encontramos con la Truchicultura la Quebradita, nombre tomado por la pequeña quebrada que la bordea y que da vida a las truchas cultivadas.

Ubicación excelente

El lugar posee una ubicación excelente, la truchicultura sirven de límite entre el paisaje productivo de la zona y grandes extensiones de selva nublada aún intacta y con un alto valor en biodiversidad.

La truchicultura La Quebradita, en La Coromoto (Canaguá)

La truchicultura La Quebradita, en La Coromoto (Canaguá)

La truchicultura fue diseñada y construida por el Sr. Neptalí Mora y su esposa, que ofrecen comida cuando las truchas son abundantes y tienen como meta transformar el lugar para recibir turistas. El Sr. Neptalí, como buen sureño, es un hombre de trabajo muy vinculado con la naturaleza que lo rodea. Él, junto con vecinos de La Coromoto, ha participado en proyectos de reforestación y su trabajo ya es visible. Su casa es un compendio de todos los posibles materiales de construcción, la madera se mezcla con el bahareque, los bloques, el cemento y el adobe, cuestión que la hace aún más atractiva.

El Sr. Neptalí mostró interés por participar en el proyecto. Ha intentado en varias oportunidades crear una red de turismo con varios prestatarios de servicios de la zona pero los esfuerzos no han dado frutos. En su opinión la debilidad ha estado en la falta de compromiso, de asesoria técnica, de capacitación y de financiamiento para concretar los planes.

Esperamos que el Sr. Neptalí Mora se una al equipo que se está conformando para crear una red de turismo comunitario en los Pueblos del Sur, ya que reune todas las cualidades necesarias para fortalecer el grupo y asegurar el éxito del proyecto.

Fuente: http://pueblosdelsur.wordpress.com/2008/10/13/potencial-turistico-de-la-coromoto-canagua/



martes, 20 de enero de 2009

PRONTO 2º REENCUENTRO DE CANAGUÀ TIERRA DE SOÑADORES DICIEMBRE 2009

Reencuentro de chacantà dic 2008

“De Encuentro y Feria Chacantá”

* Pbro. Edduar Molina Escalona


Encantador pueblecito del sur: Chacantá, nombre que significa “sonido fuerte de expresión aborigen”, su raza mezcla de los bravíos Caribes. Los aguerridos Giros, unidos a la raza anglosajón- europea; lo que configuró una raza indomable que supo mantener sus raigambres culturales y su profunda vida natural en unión a su amada naturaleza.

Chacantá, “Capital cultural de Arzobispo Chacón”, se vistió de sus mejores galas para recibir a gran parte de sus hijos, en un llamado “Primer Encuentro”, o mejor dicho “volver de nuevo a la casa de todos”, gracias a la iniciativa de un gran equipo de dinámicos y emprendedores chacanteros, tanto los residentes como los lejanos, pero siempre unidos en un solo sentimiento, la grandeza y el orgullo de su gentilicio de trabajo, unión y fe.

La programación tuvo sus debilidades y fortalezas, como toda primera experiencia, pero resaltó lo mejor: la alegría y fraternidad sureña, notas propias que se expresaron entre abrazos de los que llegaban y los viejos del pueblo, tertulias en las esquinas de las calles y en las bancas de la plaza, añoranzas de los que ya partieron a la eternidad y nostalgia de los que ayer nos hicieron la vida más agradable.
El amanecer serranero, donde el rocío cubre como baño de agua bendita el virginal paisaje, adornado por los humeantes fogones de cafecito recién colado, es acompañado por el reventar de la pólvora y el alegre repique de las campanas, que anuncian: hay fiesta en Chacantá.

Pronto el campesino que ordeña la vaca, y la matrona que atiende el hogar, dejan todo listo para bajarse o subir al pueblito para la fiesta del Santo Niño, intercesor poderoso, por los meritos de su divina infancia todos le piden, le ruegan, ofrecen promesas y hasta mejoran su conducta, dejando de “tomar el michito” por el favor concedido.

Le siguieron las actividades deportivas organizadas por la entusiasta juventud, los desfiles de carrozas donde resalta la creatividad y el esmero de sus patrocinantes. Dos actividades culturales dieron brillo a las festividades: la noche típica y el reinado con sus siete hermosas candidatas, las cuales supieron derrocharon el talento, la belleza y el valor de nuestra surmeriñidad. Nuestra felicitación a todas estas representantes de la genuina belleza sureña, por dar a conocer la preciosa merideña.

La Ilustre Cámara Municipal no se hizo quedar atrás, honrado a sus parroquianos con la distinción de “Ilustres Visitantes”, como muestra de gratitud y aprecio por el tesón y ejemplo de estos paisanos que han sabido llevar muy en alto el nombre de Chacantá.

Nuestra felicitación a todos y cada uno de los que se preocuparon por presentar lo mejor de esta tierra de gracia, pero sobre todo por cuidar de que se sigan manteniendo nuestras sanas costumbres y tradiciones, por valorar nuestra auténtica música campesina y venezolana. Los estragos del seudo-modernismo han calado hasta estas lejanías, lamentablemente por muchos de los que se dicen sureños, que en vez de apreciar lo nuestro, fomentan lo que es totalmente extraño y ajeno a nuestra cotidianidad y celebraciones de pueblo, cundiendo en los más jóvenes la transculturización que desdibuja nuestra esencia y pierde nuestra identidad de comunidades aferradas a su fe, su música, sus bailes y toda la riqueza de su cultura.
Un llamado de conciencia a todos mis paisanos, no olvidemos que nuestro terruño surmerideño es el privilegio más grande que nos dio el Creador, allí nos formaron en los más caros valores, de humildad, responsabilidad, respeto, trabajo y comunión de vida, sintiéndonos siempre hermanos, con los brazos abiertos en la fraternidad cristiana. Que este primer encuentro sirva pues para fortalecer e impulsar el gran compromiso: revivir la civilización del amor. Felicitaciones a mis paisanos chacanteros.

* Cronista Oficial del Municipio Arzobispo Chacón.
cronistacanagua@hotmail.com

Tomado de la pagina de: http://groups.msn.com/canaguatierradesonadores/

jueves, 13 de noviembre de 2008

POR LOS CAMINOS DEL SUR
Una mirada de humildad y encanto en el niño campesino, en la madre abnegada, en el joven lleno de ilusión y en el anciano sabio, guardianes de la historia de mi tierra, una tradición que pervive en la honda fe de nuestro pueblo: es lo que me ha motivado cada domingo ha publicar en este diario la página: “Por los caminos del Sur”.
Caminar los pueblos del sur de Mérida es encontrarse con un tesoro escondido en la montaña, con sus primaverales paisajes, sus abundantes aguas cristalinas, su gente noble y cordial, forjadora de una historia tejida con la sabiduría de la humildad, el trabajo tesonero y la tradición viva de la religiosidad marcada en el sentimiento popular de nuestra región.
Cada una de estas crónicas y relatos han sido recogidas en mis visitas, encuentros, crianza y formación, en un ameno libro de su mismo nombre; auspiciado por la Dirección de Cultura y Extensión de la Universidadde los Andes, en la persona del Prof. Orlando Chacón, a quien hago pública mi eterna gratitud, así como ha Talleres Gráficos Universitarios, en la persona de la Lic InésMuñoz, por su dedicación en la corrección, edición y montaje de esta publicación.
El libro consta de de seis capítulos. El primer capitulo, titulado “El ayer de nuestro Municipio”, constituye una mirada al pasado de nuestra tierra sureña, evocando las memorias de su fundación y la relación y dependencia con su capital Mérida, nos muestra el valor de estos acontecimientos protagonizados por hombres valerosos de ayer que hoy son orgullo perenne para las futuras generaciones, y hace referencia a las viejas anécdotas que nunca faltan y que hoy son leyenda en la historia surmerideñaEl segundo capitulo, “Conociendo el Surmerideño”, es un recorrido por las parroquias que conforman el más extenso municipio territorial del Estado Mérida, incluyendo la descripción geo-política de cada una de sus siete parroquias: Mucutuy, Mucuchachí, Chacantá, El Molino, Capurí, Guaimaral y Canaguá. El tercer capitulo,La Iglesia y los Pueblos del Sur”, está dedicado, como un acto de gratitud, a todos los infatigables pastores de nuestra Iglesia que, llegando como “curas doctrineros o camineros”, o simplemente como ilustres párrocos, dieron el más grande testimonio de fe, progreso y transformación de todas las comunidades sureñas, desde la predicación del Evangelio hasta la apertura de caminos, fundación de hospitales y escuelas, así como de toda obra buena que redundara en beneficio del mejoramiento de la calidad de vida de esta región. Incluye los primeros pasos del pastor Silva en sus históricas visitas pastorales, el proyecto visionario de Monseñor Zerpa en crear Parroquias, la relevante obra del ilustre Monseñor Chacón en pro de los surmerideños, el testimonio imperecedero de eximios pastores como los Arzobispos Pulido y Salas, y los sacerdotes Noguera, Barillas, y Moreno, Hasta llegar a la hermosa Iglesia de Canaguá, ejemplo de lucha y belleza sureñaEn el cuarto capitulo, “Personajes de mi tierra”, nos adentraremos en la vida de hombres y mujeres que, formados por el trabajo tesonero, la virtud, la responsabilidad cabal, la honestidad y una impostergable fe, son ejemplo para la humanidad y una muestra de eso tan especial que gusta del sureño: “Ser buena gente”.
El quinto capitulo, “Nuestra Cultura y Religiosidad Popular" Surmerideña”, nos invita a conocer los pueblos del sur, con la amena crónica de su riqueza cultural, sus expresiones de fe y sus singulares devociones que han servido de inspiración para la poesía, el arte, la música, la artesanía y la pintura, que son las principales manifestaciones culturales de los surmerideños.
El quinto capitulo, “Los Pueblos del Sur de Cara al Futuro”, nos muestra el horizonte de estos apartados pueblos que se niegan a morir y que, dando ejemplo de trabajo en equipo, han sabido salir adelante llegando a conquistar logros que hoy redundan en beneficio de todosEn las instalaciones del liceo “Neptalí Noguera Mora”, el pasado 21 de Octubre, junto al grupo de alumnos, autoridades y comunidad, compartimos su presentación “Por los caminos del sur” es una propuesta a recorrer juntos los bellos pueblos del sur y dejarse contagiar de lo humilde y grandioso de su gente; es apreciar el talento más natural formado en lo recóndito de la montaña, pero, sobre todo, es soñar con la tierra de la esperanza de Mérida, allí donde el campesino eleva su plegaria al Señor cada mañana y sale airoso a sembrar semillas de bondad, familia y progreso por esta tierra bendita
*Cronista Oficial del Municipio Arzobispo Chacón
Pbro. Eduard Molina Escalona
cronistacanagua@hotmail.com

Tomado de:
http://groups.msn.com/canaguatierradesonadores/general.msnw?action=get_message&mview=0&ID_Message=1353&LastModified=4675696946540284992


Comentarios del Padre Moreno Sobre el libro "Por los Caminos del Sur"


Con este título acaba de publicar su primera obra literaria el Pbro. Edduar Molina Escalona, cronista oficial de Canaguá en los Pueblos del Sur merideño. Con el auspicio de la ULA sale editado de los talleres universitarios en bello formato digno del contenido, lleno de fotografías de personeros y paisajes de la cordillera. En un estilo sobrio pero elegante, con ribetes de erudición, nos lleva por los Pueblos del Sur para contarnos sus orígenes, sus tradiciones, su historia antigua y nueva. Al leerlo me recordó mis primeros años de sacerdocio cuando conocí a lomo de mula toda esa región. Fue en la última visita pastoral de Mons. José Humberto Quintero, hace cincuenta años, cuando acompañado de Fray Indalecio Santibáñez y el P García redentorista, pasamos dos meses en esos pueblos evangelizando. Era entonces agreste la vida y con muy pocos recursos modernos que cubría la generosidad de las gentes y que el P Edduar sabe expresar en documentos y experiencias de su infancia canagüera. En mi colección de anécdotas recuerdo que al llegar a Guaraque, puerta de los sureños, el párroco había preparado un saludo al Sr. Arzobispo y una bellísima joven con mucho garbo empezó a leerlo y en vez de decir excelentísimo dijo excrementísimo señor arzobispo, y luego añadió: muy simpático acompañamiento, 10 que nos pavonió a los clérigos jóvenes. La religiosidad, nos hace saber el cronista, viene de los padres agustinos pero es inolvidable la labor del P Adonai Noguera, cuyo nombre ostenta ahora una parroquia, así como el municipio el Arzobispo Chacón. Era famoso entonces el equipo del P Enrique Moreno, P. Barillas y Alarcón hasta que llegó “el héroe de la montaña” P. Eustorgio Rivas, que llevó el primer jeep y la radio y descubrió el Caparo, cuyas narraciones nos dejó en varios libros, que cita el autor de su antecesor en los escritos de los pueblos surmerideños. Eustorgio era nativo de Aricagua, mi primera parroquia con Acequias y El Morro, donde clausuré la aventura de los curas camineros llevando el primer jeep en forma de cayapa con el trabajo comunitario, como lo hiciera el P Crescencio Parra en Mucutuy, P Arias en Pueblo Nuevo y Boanerges Uzcátegui en El Morro. Mons Márquez en diversas ocasiones ha manifestado el deseo de un reconocimiento en bronce a estos curas comuneros cuyas historias están unidas a los “Cuentos del Nono” de Ramón Sosa. Entre ellas está la de un muchacho bobito que cuidaba las mulas y al llegar el jeep le trajo un poco de pasto para que comiera en la noche, y por supuesto que notó que también orinaba por el agua del radiador que destilaba. No podía escapar a la pluma del cronista canagüero las figuras de Chanito Noguera y sus parientes Neftalí y Orlando que dieron lustre a esa tierra como autoridades regionales, diplomáticos y empresarios famosos. Cosas interesantes narra el P. Edduar sobre las costumbres y tradiciones de esos pueblos en tiempos de Navidad y Semana Santa en el arte y la cultura, los platos típicos, música y poesía campesina. Así como recuerda al P Castillo y Manuelito, quiero recordarle que en Capurí no olvidan a un sacerdote joven y alocado que se hizo crucificar un viernes santo y desde la cruz predicara las siete palabras, como tampoco las peregrinaciones de la Virgen de Fátima con Mons. Pulido enfermo y las parranditas místicas en casa de las familias Sosa y Molina, cuyas integrantes han sido famosas funcionarias en esta Ciudad de los Caballeros. Alguna vez Alexis Montilla me hablaba de una posible película de esos pueblos con esas aventuras y esos paisajes que pudieran darle nuevos trofeos, y nos daría nuevos motivos para atraer a muchos turistas. Mil felicitaciones al P Edduar y mil gracias por ese obsequio en mis bodas de oro sacerdotales. Mérida, noviembre de 2008

miércoles, 22 de octubre de 2008

REENCUENTRO EN CHACANTÀ DICIEMBRE 2008

Tomado de la pagina de Canagua tierra de soñadores

Chacantá y el Reencuentro de sus hijos
Pbro. Edduar Molina Escalona*


Chacantá, conocida como la capital cultural de nuestro municipio Arzobispo Chacón, es cuna de hombres y mujeres entusiastas y talentosos, creativos en el arte musical y en la artesanía, así como tierra bendecida por el trabajo de sus nobles campesinos, que hacen de sus vida una ofrenda cultivando la tierra fértil que produce los alimentos de consumo en nuestro estado y fuera de él.
En mi memoria de niño aún pervive el recuerdo de la aldea Mucurandá, donde mi madre-maestra me enseñó a leer y escribir, en medio de sus verdosos y coloridos paisajes quedaron las más gratas vivencias de mi niñez. Muchos de los que nacieron o nos formamos en esta tierra bendita, hemos emigrado en busca de superación a distintas periferias de país y del extranjero, sin perder nunca en las mentes y el corazón el cariño y gratitud por el terruño Chancantense, dejando muy en alto los valores de honestidad, responsabilidad y superación, testimonio de lo que un día aprendimos en sus viejas casonas, en el trabajo y en la oración, pero sobre todo en las manos callosas de nuestros campesinos.
Es por ello que el venidero mes de diciembre, un dinámico equipo de paisanos, han querido retomar la idea del reencuentro de hijos e hijas de esta tierra prodigiosa, con el fin de “volver a la casa de todos”. En el marco de las ya tradicionales “ferias y fiestas en honor al Divino Niño”, patrono de la comunidad, será el ansiado encuentro de familia, allí nuestro recuerdo hará presente a los personajes de ayer, Don Elías Montilva y su gran bodega, los cantos desafinados de Nerio en la bajada de Santa Rosa hasta la bella Iglesia, así como el jolgorio de Ernestina Contreras, mujer alegre de fiesta y baile; así como las bromas de Ramón “Carutela”, Atanasio Molina y su famosa “Chacara”, Ángel Maria Márquez y sus cien burlas a soldados que buscaban alambiques, la bondad hecha carne en Ponciano Molina, hasta hacer memoria de hombres meritorios como Don Hermes y Octavio García, Entre otros tantos que con el valor de sus vidas y sus buenas obras han entretejido la querida Chacantá.
Otro de los fines importantes de este Re-encuentro es fortalecer la solidaridad de todos sus hijos venidos de todas las latitudes, con los que hacen vida en la población, uniendo esfuerzos y voluntades como un solo equipo, en la gran batalla: mejorar la calidad de vida de nuestros pueblos del sur en toda su infraestructura y su desarrollo integral de cara a una sociedad que evoluciona rápidamente, sin dejar a un lado el clamor de conservar nuestro patrimonio cultural y humano, el tesoro surmerideño más preciado.
No desaprovechemos pues la invitación al re-encontrarnos, al volver a nuestras raíces, hacer de todos nuestros logros y compartir juntos la lucha por hacer del sur: la tierra de la esperanza de nuestra Mérida preciosa.

*Cronista Oficial del Municipio Arzobispo Chacón

jueves, 19 de junio de 2008

“CRONISTAS DE VENEZUELA CELEBRANDO 450 AÑOS DE HISTORIA

Pbro. Edduar Molina Escalona

Desde el día 4 hasta el 8 de Junio "la Ciudad" Cordillerana se llenó de júbilo al recibir a los cronistas de Venezuela, con invitados especiales de Colombia, hombres y mujeres hacedores de la cotidianidad histórica de nuestros pueblos, apasionados por conservar el patrimonio histórico, cultural, natural y religioso de la nación.
La convocatoria, tal como lo establece los estatutos de ANCOV, los realizó>la Directiva Nacional el 19 de Abril en Sanare estado Lara; a partir de entonces los cronistas de Mérida, en un solo equipo, pusimos todo el talento, la unidad y el servicio, junto con el alcalde Carlos León Mora, el Archivo General del Estado y las distintas direcciones del Ejecutivo Regional, por darle a">la Mérida cumpleañera el mejor de sus regalos: un encuentro con su pasado que nos permita fortalecer su presente y asegurar un mejor futuro a las perennes generaciones
Los temas se disertaron en dos académicas mesas de trabajo, presididas por talentosos historiadores de nuestra ilustre Universidad de los Andes, como Rondón Nucete y las visitas de monseñor Silva a los pueblos del sur, Homero Calderón y las bibliotecas coloniales merideñas, Carmen Carrasquel y sus memorias de la obra fecunda de los Jesuitas en Mérida, por citar sólo algunos. Otros acuciosos investigadores de la patria, como los cronistas Wilfredo Bolívar y el oficio del Cronista, Don Mario Rosales y sus datos históricos del Valle del Mocotíes, Germán Freitas y los mártires merideños de="la Victoria", el Dr. Pascual Mora haciendo referencia de>la Gobernación de "la Grita" y Cáceres en Mérida y Maracaibo; Ramón Querales y la Mérida de hace medio siglo, así como la excelente intervención de ilustres colombianos como Jaime Pérez López Rafael Eduardo Ángel y el Neira Rey, sobre la importancia de fortalecer y ampliar la relación cultural-social de nuestros pueblos hermanos . Entre otros amantes de la crónica local
Temas de interés no sólo para tan sentida conmemoración sino para revivir el sentimiento e identidad de Patria en todos los presentes. Es de hacer notar la presencia de estudiantes de "la Escuela" de historia, no sólo participando en las ponencias sino recibiendo en su sede a los cronistas, ocasión propicia para presentar sus trabajos de investigación e inquietudes sobre un mayor trabajo en conjunto de los historiadores y cronistas: preservando la cultura.
Inmensa responsabilidad y honor sobre mi hombros, el presidir "la Convencion." cuando por norma estatutaria le corresponde al Cronista de la Ciudad, Mons. Baltazar Porras, quien en un gesto de humildad y sentido de iglesia delegó en mi tan importante misión, la cual acepté como la mejor ocasión para honrar sus bodas de plata episcopales, En el Paraninfo de la insigne Universidad de los Andes, autoridades universitarias junto a sus hermanos cronistas, honramos la honra de quien a lo largo de su excelente pontificado ha sido el mejor guardián del patrimonio histórico, natural y religioso de Mérida, puesto de manifiesto en sus numerosos escritos, en la calidad de nuestro Archivo y Museo Arquidiocesano, fuente de investigación permanente para la Mérida estudiantil y visita obligada por propios y extraños.
Otra de las novedades de nuestra Convención fue la “expo-cronista, donde cada uno tuvo la oportunidad de mostrar las obras literarias e investigativas de nuestros cronistas, así como los detalles típicos y artesanales de cada región, variada y rica es la cultura popular venezolana y en Mérida se hizo una pequeña demostración.
No podía faltar la visita a nuestra Mérida turística, con un hermoso recorrido al parque temático “Venezuela de antier” los cronistas se apasionaban explicando los detalles de sus regiones culturales, como buenos sabedores de historia completaban los comentarios que los jóvenes anfitriones nos hacían. Seguimos la ruta hasta Jají, en su bella iglesia el Padre Jesús María González les dio la bienvenida y nos habló sobre la historia de este típico pueblito. Fueron momentos de especial compartir, de revivir lo pasado, de pensar en el mejor futuro para nuestra ciudad emeritense, pero sobre todo para fortalecer nuestro gremio, en su mayoría de la tercera edad, pero con la vitalidad y el entusiasmo de seguir escribiendo lo que acontece en nuestros pueblos como el mejor testamento a esta Patria generosa
Por último, mi gratitud a todo el gran equipo de trabajo, sobre todo a mis fieles de la Parroquia" Catalina de Siena, por su incondicional apoyo y colaboración, a los estudiantes de historia y todos los rostros invisibles que hicieron posible . la Convención. La próxima cita del 2009 será, Dios mediante en la perla del Caribe, Margarita y el encuentro binacional en Cúcuta. Que el Señor bendiga y fortalezca la misión de todos los cronistas de nuestra nación y a nuestra Mérida de 450 años le permita seguir escribiendo la mejor de sus historias: un pueblo unido y ejemplo para toda la humanidad. *Cronista Oficial del Municipio Arzobispo Chacón

cronistacanagua@hotmail.com